Se dice que cuando Benjamin Franklin inventó el pararrayos fue por accidente, al menos es un “mito urbano” y así me fue contado hace muchos años. De igual manera cuando Arquímedes dió con la respuesta al rey fue cuestión de darse un baño para tropezar con su principio.
Entonces podemos decir que la ciencia no siempre es tan predecible (y quizá en eso está su riqueza) asi que, si me permiten la analogía dire que la ciencia es mucho de buen humor, osea la ciencia es el chiste perfecto, ya que como dijera Roberto Fontanarrosa (cartonista y colaborador de Les Luthiers) “el chiste apunta a un lado y pega en otro” y en algunos casos la ciencia igual.
Eso fue lo que descubrieron un grupo de científicos de la UCLA, Salk Institute y la Universidad de Salud de Oregon cuando se encontraban trabajndo en los efectos de un compuesto químico que producían antiestres en el tacto gastrointestinal y que por accidente dieron con la solución para millones de “cabezas de rodilla” “metodios” o “rolones” como se les conoce a los que padecen alopesia. Pero no se apunten, hasta el momento solo ha dado resultado en ratas… (Calderón podría ser el siguiente conejillo de indias digo yo)
Los científicos probaban pues un bloqueador de hormonas del estrés en un grupo de roedores calvos y al fin de las pruebas iniciales suspendieron el tratamiento. Dos meses después realizando el seguimiento de las pruebas descubrieron que todos los ratones tenían pelo (ver imagen abajo)
No es que los hubiesen rasurado antes y luego les creció. Los investigadores usaron ratones manipulados genéticamente para producir CRH en exceso, una hormona que juntamente con el envejecimiento y el estrés genera calvicie.
Estos investigadores desarrollaron un péptido que llamaron “astressin-B” que bloquea la acción del antes mencionado CRH buscando una reacción antiestrés intestinal en las ratas, pero se encontraron con que el pelo les había crecido.
De inmediato y nada pendejos, presentaron una solicitud para patentar el uso del compuesto para el crecimiento capilar.
Rafa, Miguel, estén pendientes.




Poesia