En muchas culturas y en distintos tiempos ha existido el consumo de diversas sustancias que hoy en día suelen ser bastante problemáticas; este hecho social ha adquirido en los últimos años un significado sin precedentes en la historia de la humanidad. Existen bastantes trincheras ideológicas que complejizan el fenómeno en una suerte de historia circular sin resolver. La diversidad de efectos, usos, significados y los variables contextos en que se consumen, pone ruido al circuito que intercomunica a los distintos niveles sociales profesionales y políticos que deciden sobre el tema. Las opiniones hegemónicas coinciden en que el problema de las drogas es un cáncer social al cual hay que declararle la guerra. Pero ¿Cómo se puede comprender el fenómeno cuando de entrada no se reconoce el origen del consumo y la universalidad cultural del caso?
Yo expongo aquí algunos temas que me pareció importante mencionar. En primer lugar hablo del problema que representan los variados rumbos discursivos, científicos o preteóricos sobre los cuales se discute el tema, y el problema que esto implica para generar una visión que tome en cuenta el entramado de relaciones socioeconómicas, políticas y culturales de fondo. Después expongo el contexto religioso, el primer contacto de la humanidad con las drogas y por último hablo sobre el tema polémico de la legalización ante una dinámica prohibitiva que más allá de resolver el conflicto, lo agrava y sobre todo hace crecer ese verdadero cáncer que es propiciado por el consumo desinformado y nocivo de sustancias, independientemente de su situación legal, y que además reduce el tema a juicios ignorantes.
Drogas y los diferentes discursos.
El tema de las drogas se inserta en una trama de discusiones que actualmente han generado bastantes polémicas, en todos los niveles, incluso en el campo de la ciencia; médicos, psicólogos y científicos sociales tienen una visión disímil de la realidad, aunque el paradigma científico del cual provienen sea el mismo, el modelo positivista; éste genera una variabilidad de matices epistemológicos a la hora de abordar un tópico tan complejo como éste. De manera muy esquemática este paradigma científico considera que, ante un problema hay que buscar su causa, susceptible de ser identificada, aislada y tratada técnicamente. El problema en cuestión será divido en partes y subpartes, siendo tratada cada una de ellas con técnicas especializadas, y se supone que la suma de cada una de estas contribuciones especificadas resolverá el problema, además de mostrarnos cuál es la técnica más adecuada de todas para hacerlo(Oriol Romaní,1999;136) Esta visión científica aísla el problema, pero en el análisis responsable los problemas sociales no pueden verse aislados o desvinculados de otros factores que impactan directa o indirectamente sobre los distintos fenómenos que nos interesa conocer; debemos generar un juicio crítico desde una perspectiva holística; por eso la importancia de la ciencia social en el debate, pues éste toma en cuenta muchos aspectos estructurales que otras disciplinas no contemplan.
Hay una extensa bibliografía que permite hablar del tema con absoluta sobriedad, por una crítica responsable bajo el cuidado de no reproducir un discurso mediatizado por los distintos intereses de ciertos grupos de orden político-religioso, económico-jurídico, etcétera .
En el medio social, fuera de lo académico, también existe una gran cantidad de opiniones generalmente influenciadas por la idea de que las drogas sólo son la destrucción del ser . Podríamos hacer un listado extenso de quien exhibe el tema en distintos rubros con un grave trastoque de la historia y la realidad social y cultural, pero el hecho no puede tratarse a la ligera. Los juicios actuales tienen implicaciones políticas muy importantes y delicadas, de allí la necesidad de esclarecer, en la medida de lo posible, desde qué trinchera se está opinando. Es decir, saber quién dice lo que dice, para evitarnos bogar sin rumbo ante la falsa conciencia que otorga la desinformación y la simple estigmatización del fenómeno.
Con esto no quiero decir que los puntos de vista que hay en el centro del debate contemporáneo representan sólo el reflejo de la ignorancia, sería un error pensarlo así, aunque no quiero decir que esto no ocurra. La policía mexicana por ejemplo, sí es ignorante, pero quien la diseña y controla no, la religión por ejemplo, es fe, conocimiento, certeza del mundo y de sí mismo, pero quien actualmente la hegemoniza, institucionaliza y controla, no.
Pienso que en un debate crítico se deberían tomar en cuenta los contextos culturales e históricos de los diferentes usos. En el caso de la coca, por dar sólo un ejemplo, podemos destacar como a esta hoja se le ha consumido para distintos fines desde tiempos milenarios por parte de los indios de Sudamérica . Incluso en el campo de la medicina moderna hay un antecedente del poder terapéutico de uno de los doce alcaloides que contiene esta planta, se tiene el registro de un sin fin de usos atribuidos a la cocaína, para aumentar la resistencia física de los individuos o para el tratamiento de adicciones a otras sustancias, tal como lo trabajó el doctor Sigmund Freud. De esta manera podemos entender que era inevitable que una planta que en su país de origen había alcanzado tal reputación por sus maravillosos efectos, fuera utilizada para el tratamiento de los más diversos desordenes y enfermedades del cuerpo humano ( Freud, 1980; 109)
La religión y las drogas
No podemos negar que el uso de sustancias expansoras de la conciencia siempre ha estado ligada a una serie de mecanismos a través de los cuales opera la cultura. El aparato ritual de las sociedades arcaicas y las más modernas civilizaciones humanas es activado a través de diversos ingredientes, algunas substancias líquidas como el alcohol o sólidas como la materia de la naturaleza. Éstas tienen una variada funcionalidad social, teológica, cohesionadora, importantísima aunque debo aclarar que esta característica no es independiente de los medios en que se consume .
De hecho las drogas ahora cumplen una función que antes cumplía la religión, sólo que ahora ésta ha sido remplazada por no dar esa certeza buscada ante los juicios (supervivencias de nuestras estructuras antropológicas) en torno al bien y el mal, elementos que constituyen una base arquetípica de la cultura.
Nuestra cosmovisión esta permeada por una dialéctica entre estas dos dimensiones, todo el tiempo en todas las culturas hacemos comparativos entre esos dos órdenes, desde el principio de nuestra conciencia hasta el fin de nuestra vida, ya que el orden moral sirve como regulador del funcionamiento de las sociedades, porque es adentro de sus cercas intersubjetivas que se enmarca la cultura.
Hay que recordar que las primeras comuniones de las religiones antiguas se llevaban a cabo usando sustancias psicoactivas. En aquellos contextos la sustancia sirve como vehículo hacia lo sagrado o lo divino. El rito de comunión cristiano por ejemplo, utiliza estas sustancias, pero de manera simbólica. Hay que mencionar que después de un proceso histórico largo, la religión monoteísta se impuso y se instauró un nuevo régimen religioso que condena el uso de diversas sustancias. El cambio radical acontece al entronizarse el cristianismo, pues a partir de entonces… las demás substancias psicoactivas clásicas (Belégo, mandrágora, belladona, marihuana, haschisch, hongos visionarios etc.) caen bajo el estigma genérico de plantas infernales y preparaciones diabólicas (Escohotado; 41)
Pero para las culturas más antiguas y para los actuales y diversos usos chamánicos muchas de estas sustancias representan introducirse a Dios en el cuerpo. De allí que en el campo de la etnomicología se denomine a los hongos alucinógenos bajo el nombre categórico de enteógenos, que quiere decir Dios adentro de mí.
Uno de los postulados hipotéticos planteados en torno al mito del pecado original entre Adán y Eva, sostienen que la sustancia que prohibió Dios a ambos era en realidad un hongo alucinógeno, el fruto prohibido; la manita muscaria es la clasificación que recibe este organismo vivo cuya sustancia activa es la ciloximina. Este podría ser el símbolo del conocimiento oculto milenario, un misterio de la vida a la espera de ser tomado como un tesoro infinito de realidades alternativas a la inmediatez del mundo físico, donde el tiempo se percibe no lineal sino descompuesto en una síntesis de sí mismo como pasado presente y futuro a la vez, en una inexplicable e infinita interconexión, donde uno se sumerge por sus múltiples dimensiones sin un recurso lingüístico que nos acerque a una descripción enunciable al significado real de la paz interior jamás vivida, acercándonos a los parajes de la muerte sin verla bajo esa racionalización occidentalizada de la vida humana, logrando experiencias fantásticas que personalmente he vivido como una práctica psíquica delicada a la cual hay que perderle el miedo, por un encuentro con la magia y la belleza, un intenso viaje interior.
R. Gordon Wasson ha contribuido de manera considerable con la literatura enteogénica relacionada a diferentes sistemas de creencias en la Grecia clásica y el hinduismo.Y como es por muchos sabido, su empresa científica lo trajo a América latina para estudiar y vivir esta experiencia gastronómica con el teonanacatl o carne de los Dioses; hongo que podemos encontrar al pie de los abedules, abetos o en los bosques de coníferas. En los vedas sólo los Brahamanes lo comían, ya que constituía un conocimiento velado; al hongo se le atribuye la creencia de que pudo haber sido considerado como sagrado debido a que éste nace en las excrecencias de las vacas. Wasson también experimentó estados alterados de conciencia con el cornezuelo de centeno, bajo un riguroso estudio científico descubrió que éste libera una elemento parecido al LSD, sustancia a la cual Hoffman, químico sueco, descubrió. Pero volviendo al tema del hongo, éste puede estar ligado no sólo al inicio de la religión, sino también a la génesis de las culturas, debido a la potenciación que genera en torno a la creación del lenguaje, aspecto que nos distingue de otras especies de homínidos que no poseen la racionalidad intersubjetiva que nos brinda la interacción simbólica entre personas.
El primer contacto
Los primeros contactos del hombre con estas sustancias, se supone, surgen a partir de la necesidad de poder cazar a las bestias salvajes. Podemos decir que el hambre, una cuestión de orden natural para cualquier especie, no tendría que estar desligada con el origen del consumo de drogas. Tal vez esto explique que existen una serie de exigencias metabólicas que impactan o son determinantes en distintos niveles culturales.
Se piensa, en el plano hipotético, que las primeras que tuvieron contacto con estas sustancias fueron las mujeres, ya que ellas tuvieron una cercanía más inmediata con el conocimiento de las plantas, debido a la división sexual del trabajo que se daba en las bandas de caza y recolección; de allí que se piense ese primer encuentro como el surgimiento de muchas de las asociaciones teológicas que feminizan la naturaleza en distintas culturas, ya que desde ese prístino encuentro de éxtasis se le dio nombre a La madre tierra o la Gran Gaia, a partir de un momento histórico en el que se estaba instaurando la domesticación de las plantas, mucho antes de que se establecieran las sociedades agrícolas, en el paleolítico superior, cuando bandas completas de trashumantes recorrían los diversos ámbitos naturales, en pleno desarrollo de la vegetocultura.
Todo parece indicar que las causas de los primeros usos están ligadas a la necesidad de alterar los estados de conciencia o estados de ánimo. Pero esta es no sólo es una cuestión que nos caracteriza a los seres humanos. Se tiene registro de algunas especies de animales que introducían a su organismo estas sustancias; incluso antes de que el hommo sapiens las conociera o existiera aún; los animales las usaban para modificar su conducta en esa fundamental lucha por la subsistencia. Se han registrado numerosas especies de aves que recurren a ciertos grados de alcoholización que les otorga el fermento de algunos frutos tropicales que producen alcaloides. Pero en el caso de la humanidad no se trata sólo de una cuestión de alimentar el cuerpo, sino el alma también. Además es importante mencionar que más allá de las drogas externas al organismo, existen diferentes drogas endógenas, que son sintetizadas por él mismo. Esto quiere decir que en nuestro cuerpo se producen sustancias muy similares a las que encontramos por ejemplo en los opiáceos u otras sustancias sustraídas de la naturaleza. Uno de los descubrimientos capitales de la neuroquímica reciente, han sido hormonas cerebrales sorprendentemente afines a la morfina, que se producen en distintas zonas del sistema nervioso. Estos descubrimientos de la química son nuevos. Pero estas sustancias ya se conocían y se consumían incluso desde el siglo XXX a.C. (Escohotado, 1990;39)
La legalización
Los variados debates que expusimos generalmente no concluyen en que el consumo no se va a erradicar nunca, ni con la criminalización de su uso, ni con todas las mecánicas prohibitivas para terminar con el “daño social”, que por un lado es innegable, pero que podría evitarse con la legalización, pues esta velaría por el uso regulado, responsable e informado de los consumidores, dentro de una política de salud que controle estos hechos; y ¿por qué no se va a acabar el consumo? Porque esta es una tendencia social histórica muy importante. Actualmente existe un consumo exacerbado de dogas, en todas partes de la aldea global.
Desde el inicio de la humanidad se vive en la búsqueda, la experimentación de estados que rebasen el ámbito de lo real. Quiero decir que siempre se han usado, aunque no siempre bajo el nombre de drogas. Este es un término moderno, al cual se le han colgado un sinfín de lecturas estigmatizadoras desde el campo de la medicina moderna, la religión o el derecho. En ese sentido Antonio Escohotado, autor de un tratado imprescindible para el tema, llamado Historia general de las drogas, tiene una postura bastante seria y alternativa a los juicios que estamos acostumbrados a escuchar cuando se habla del tema de la prohibición.
Su discurso apela a la libertad del individuo para determinar qué es lo que consume y que no. Acuñó una fase que dice: “de la piel para adentro comienza mi exclusiva jurisdicción”, abogando por la legalización y el uso responsable de psicofármacos. Esta frase, se encierra dentro de un marco discursivo de tintes muy políticos, y pone en la mesa la discusión en torno a la dinámica de la prohibición que hoy vivimos. La discusión es compleja y la realidad no es más sencilla de observar. Debemos saber que: La prohibición es una invitación a la trasgresión , y que no es humano aquel que no ha sentido la necesidad de aventarse un viaje. En efecto, una de las tendencias más importantes en la especie humana es precisamente hacer lo que está prohibido. En el momento en que algo se prohíbe, inmediatamente surge la curiosidad por experimentar eso que está velado, sea un comportamiento, una ideología o una sustancia.
Así la dinámica de la prohibición, en el tema de las drogas, genera actualmente un mercado negro, el cual es controlado por la misma gente que prohíbe. Los Gobiernos, los Estados, las instituciones, la religión dogmática y conservadora ligada a estos grupos de poder político, jurídico, económico, y todos los aparatos ideológicos están al servicio de una gran empresa trasnacional que se dedica a la producción, distribución y hasta consumo de sustancias prohibidas donde el dinero es el arma política más importante de la mafia; con éste la mafia compra protección de las fuerzas del orden, corrompe el establecimiento político y obtiene el apoyo del público. (Rensselaer W,1992; 178)
Las campañas dedicadas a erradicar el consumo de drogas operan como un catalizador del negocio. La ley de la oferta y la demanda explica que si un producto es escaso entonces su nivel de precio asciende, de esta manera podemos entender cómo estas campañas funcionan para el sistema. El precio aumenta cuando la sustancia es prohibida, por lo tanto el negocio se vuelve rentable. Las mafias incluso se coluden con las mismas instituciones policiacas para determinar de qué manera operar en el actual mercado del mundo globalizado e interconectado que ha abierto nuevos y lucrativos horizontes para el comercio ilícito. Y lo que los traficantes y sus cómplices están encontrando en esos nuevos horizontes, no es sólo dinero sino también poder político (Moises Naím, 2006; 35)
Actualmente no existe la libertad para poder ejercer nuestra autonomía individual. Legalmente existen muchas cadenas a las cuales nos quieren mantener atados. Ni siquiera nuestra propia vida. Si uno intenta suicidarse y no lo consigue, será sancionado penalmente por un delito en agravio a sí mismo. Con las drogas sucede algo similar. Se cataloga el consumo como un delito contra la salud, se estaría atentando contra uno mismo. Pero ¿Qué tan real es esta preocupación para con la sociedad por parte de los poderosos? Es en verdad un interés primordial por combatir el consumo ¿Será que la lucha contra el narcotráfico se ganará algún día? Como hemos visto a lo largo de la reciente historia, todo intento por querer controlar el consumo, desde la dinámica de la prohibición ha fracasado. Por el contrario, los problemas que acarrea como la violencia del narcotráfico, negocios ilícitos, tráfico de humanos, es más grave, dentro de un hipermercado de armas que no conoce fronteras y en el que puede conseguirse casi todo de prácticamente cualquier fuente, siempre que el comprador esté dispuesto a pagar el precio que se le pide. Por desgracia, las evidencias muestran que hay demasiados clientes dispuestos a ello y que disponen de los medios para hacerlo (Moises Naím; 80) . No podemos negar que actualmente la globalización ha facilitado el consumo de drogas en todo el mundo a través del mercado negro o ilicito . La desinformación que produce la prohibición sobrepasa las buenas intenciones de enfrentar el problema social, en donde el muro en la puerta hacia estados alterados de conciencia es, debido a esto, interpretado ignorantemente como el camino fácil para evadir la realidad mientras que para mí y muchos otros es simplemente romper la visión cotidiana de la realidad, además de que representa una forma de vida en la que el individuo trascenderá a través de su conciencia a las generalizaciones estigmatizadoras del fenómeno. A partir de su criminalización se ponen todas las condiciones para que una actividad que podía tener sus aspectos positivos y sus aspectos negativos, como cualquier otra área de la vida social se convierta en especialmente conflictiva a nivel social e incluso dañina para una parte significativa de quienes la practican, que son los que recibirán la etiqueta de drogadictos.(Romaní; 154)
BIBLIOGRAFÍA
• Henman Anthony, Mama Coca, Un estudio completo de la coca. Lima. Juan Gutemberg, 2005.
• Luis Astorga. Mitología del narcotraficante. México. UNAM. 1995.
• Ciro Krauthausen y Luis Fernando Sarmiento. Cocaína y Co. Instituto de Investigaciones sociales UNAM. Tercer Milenio.
• Antonio Escohotado. El libro de los venenos. Guía de drogas. Omnibus Mondadori.
• Moises Naím. Ilicito..Ed. Debate.2006.
• Oriol Romani. Las drogas. Sueños y razones. Ed. Ariel. 1999
• Rensselaer W. lee III. El laberinto blanco. Cocaína y poder político. Cerec.
• Anna Freud. Freud. Escritos sobre la cocaína.
• Cristobal Cobo Quintas. Apología de la marihuana.
• R. Gordon Wasson y Albert Hofmman. El camino a Eleusys. FCE. 1992
• Haldos Huxley. Las puertas de la percepción. Cielo e Infierno. Ed. 1992
• Carlos Castaneda. Las enseñanzas de Don Juan. FCE. México.1980


Poesia
7 Comentarios
Gracias por tu comentario Braulio, espero que halla sido util esta información. Veo que asumes ua postura clara en cuanto al tema y te felicito, creo que lo que se requiere son puntos de vista para comenzar el debate contructivo. Saludos y, estas invitado a colaborar en esta página las veces que quieras.
Estamos a favor ademas de lo que ya implica que se debe de hacer con la vida de los demas por consecuencia de la globalizacion el hecho que la mayoria o mas bien los gobiernos se opongan quien dice quien esta bien o no para las personas ya asi es una gran polemica pero les dejo algo interesante; a que se armó una linda polémica les voy a mostrar datos científicos de lo bueno que es la marihuana…
El consumo moderado de marihuana (menos de cinco canutos a la semana) favorece el aumento de los índices de inteligencia…
…a largo plazo, aunque su consumo frecuente (más de cinco petardos por semana) parece provocar el efecto contrario. Se compararon los cacúmenes de 70 personas de 9 a 12 años (antes del consumo, claro), con sus coeficientes entre los 17 y los 20 años. Entre los usuarios frecuentes, los coeficientes de inteligencia descendían hasta una media de 4,1 puntos, mientras que en los usuarios moderados ganaban niveles medios de 5,8 puntos; en los ex consumidores, ganaban una media de 3,5 puntos y en los no usuarios ganaban una media de 2,6 puntos.
Pero es que además, la media de inteligencia (109,1) de los que abusaban de la marihuana, aún estaba por encima de la media de la población joven adulta (105,1).
Aunque la noticia aparece redactada con poca seriedad, recoge los datos de un estudio llevado a cabo por la Universidad Canadiense de Carleton.
Buen ensayo! La desestigmatuzacion, la legalización y la información veraz sobre el uso y consumo de las drogas es un reto al cual nos enfrentamos todos, el bloqueo informativo corresponde a intereses mounstruosos,
nuestra labor pues consiste en conocer a fondo quitando los prejucios que nos han implantado como “naturalizando” efectos. Gracias por la basta información y chido este espacio!
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Es impresionante, y lo es más cuando al leer esto el rollo oficial se viene abajo, la satanización del uso de las drogas no ha traido mas que una mala concepción y abuso, al tiempo que genera un extraordinariamente lucrativo mercado.
Creo que el TRAFICO de drogas es el problema, y obviamente las plastas de corrupcion que se propician alrededor del Best Seller Business, por tanto, la educación podría ser la solución al enseñar sobre el USO y no el ABUSO de las drogas.
Excelente aporte mi SanchoPanza, bienvenido al Escribano.
Pareciera que es bastante y suficiente información sobre los ámbitos sociales en los que puede incluirse este tema y a la vez surgen más dudas sobre los diferentes puntos de vista. Me gustó mucho la parte de “El primer contacto” pienso que es imposible crear un criterio basandote en las supuestas consecuencias históricas ( drogas = destrucción , sufrimiento etc etc..) es necesario leer cosas como esta para formar sólidamente una postura y una opinión, me gustaría leer más a cerca de esto. Grax por compartirlo.
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